
Coyhaique a pie, en seis paradas
Una plaza de cinco lados, un ovejero que avanza contra la ventisca y una mano gigante que ofrece un mate. La vuelta de medio día que cuenta cómo nació la capital de Aysén.


Una plaza de cinco lados, un ovejero que avanza contra la ventisca y una mano gigante que ofrece un mate. La vuelta de medio día que cuenta cómo nació la capital de Aysén.

La Reserva Nacional Coyhaique está a cinco kilómetros de la plaza y existe por algo que casi nadie cuenta: los incendios de la colonización dejaron las laderas a merced de la erosión. Cuatro lagunas, senderos con nombre de oficio y la ciudad entera a la vista.

Fue la puerta de entrada de la región y su primera capital, hasta que el río se llenó de sedimento y los barcos ya no pudieron entrar. El puente, la antigua Oficina de Tierras y los quince kilómetros hasta el fiordo cuentan esa historia.

Casi todos la usan de campamento base para Torres del Paine, pero la ciudad tiene historia propia: un fiordo con nombre de despedida, un frigorífico que llegó a faenar miles de ovejas al día y una costanera donde el viento tiene monumento.