Por Equipo VivePatagoniaRedacción del portal
Durante las primeras décadas de la colonización, casi todo lo que llegaba a Aysén entraba por este río, y por el mismo río salía lo que producían las estancias. Puerto Aysén no fue un pueblo más de la región: fue su puerta. Caminarla es recorrer lo que queda de esa historia y ver cómo se reacomodó la ciudad cuando los barcos ya no pudieron entrar.
Un puerto que empezó río adentro
El primer asentamiento, Puerto Dunn, estaba unos ocho kilómetros río adentro. De ahí bajó a la desembocadura, a un lugar al que llamaban Media Agua, donde la Sociedad Industrial de Aysén, la gran concesión ganadera de la zona, financió el puerto fluvial.
Cuando se creó el Territorio de Aysén, a fines de 1927, Puerto Aysén quedó como su capital, y en 1928 obtuvo el rango de ciudad. Con Luis Marchant, el mismo carabinero que impulsó la fundación de Coyhaique, se levantaron sus edificios administrativos.
La Oficina de Tierras
En la esquina de Esmeralda con O’Higgins, en el conjunto de la Plaza de Armas, sigue en pie un edificio de 1930: la antigua Oficina de Tierras y Colonización. Desde ahí, durante unos cincuenta años, se entregaron las tierras a los colonos. Pocas construcciones explican tan bien cómo se pobló la región.
La levantó Carlos Stange Klein, un maderero de Puerto Montt, con muros de tabique de lenga de veinte centímetros y fundaciones que sobresalen treinta del suelo para aislar la humedad: arquitectura hecha para un lugar donde llueve casi todo el año. Es Monumento Histórico desde 2009 y hoy tiene otro uso, así que se mira desde la calle.
El río que se llenó
Hacia 1950 ya se advertía que el río se estaba embancando. En los años sesenta el sedimento obligó a trasladar el puerto a la bahía de Chacabuco, a unos quince kilómetros. El Consejo de Monumentos Nacionales lo explica como consecuencia de la erosión: la tierra que las lluvias arrastraban desde los cerros terminó en el lecho del río.
Después la ciudad perdió también la capital. Con la regionalización de 1974, la capital de la nueva Región de Aysén quedó en Coyhaique. El Museo Regional de Aysén cuenta las dos cosas como parte del mismo cambio: el río embancado, el puerto que se fue a Chacabuco y la capital que se fue al interior.
El puente
El Puente Presidente Ibáñez es la postal de la ciudad y también un capítulo de esta historia. Fue iniciativa de Carlos Ibáñez del Campo; la obra empezó en 1961, tomó cinco años y la inauguró Eduardo Frei Montalva en 1966. Con el río ya embancado, el puente unió Puerto Chacabuco con el interior de la región.
Es un puente colgante de 210 metros, con dos arcos de acero de 25 metros de altura, y su estructura metálica se proyectó y fabricó en Alemania, en la empresa Krupp Rheinhausen. Es Monumento Histórico desde 2002. Mirarlo desde la orilla, con el río abajo y los cerros detrás, es la mejor forma de entender por qué la ciudad lo tiene como emblema.
Del río al fiordo
Los quince kilómetros hasta Puerto Chacabuco muestran el cambio completo: el río ancho se abre al fiordo, los cerros bajan hasta el agua y aparecen los barcos que ya no podrían entrar al río. Chacabuco es el puerto de Aysén y el punto de partida de las navegaciones hacia los fiordos y la laguna San Rafael.
Para recorrerla
- El centro se camina. La plaza y la antigua Oficina de Tierras están una junto a la otra.
- Ropa impermeable de verdad. Es una de las zonas más lluviosas de Chile, y ningún mes es seco.
- Si vas a navegar desde Chacabuco, confirma la salida el mismo día: depende del estado del mar.
Revisado el
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