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2 minPuerto Aysén

Turberas: la esponja del sur que conviene no pisar

Parecen potreros empapados y son humedales que guardan carbono y regulan el agua. Qué son las turberas de Aysén y Magallanes, por qué la ley prohíbe sacar turba y cómo mirarlas sin dañarlas.

Por Equipo VivePatagoniaRedacción del portal

En las afueras de Puerto Aysén, y en buena parte de la Patagonia húmeda, hay terrenos que desde lejos parecen potreros empapados, con manchones rojizos y verdes entre los pastos. No son potreros: son turberas. La guía de campo «Explorando Aysén», del Museo Regional de Aysén, incluye las que rodean la ciudad entre los sitios patrimoniales de la zona.

Qué es una turbera

La ley chilena la define como un tipo de humedal que se caracteriza por producir turba: una mezcla de restos vegetales en distintos grados de descomposición, acumulada en un medio anegado. Donde el suelo está siempre saturado de agua, a los restos de plantas les falta oxígeno para descomponerse del todo, y se van acumulando capa sobre capa.

En Aysén se estudian sobre todo tres tipos: las turberas de musgo Sphagnum, las pulvinadas, formadas por plantas que crecen en cojín, y las mixtas.

Por qué importan

Las turberas guardan carbono y regulan el agua. El musgo Sphagnum, que forma muchas de ellas, retiene la humedad de forma notable: funciona como una esponja que absorbe cuando llueve y suelta el agua de a poco.

Esa misma capacidad lo volvió un producto. El Sphagnum se cosecha y se exporta, sobre todo a Asia, para el cultivo de orquídeas. Un estudio del Instituto Forestal sobre Aysén advierte que la sobreexplotación compromete el agua, el carbono y la integridad del ecosistema, y que donde domina el musgo la cosecha debería ser superficial, de no más de diez centímetros, para que pueda regenerarse.

Lo que dice la ley

Desde 2024, la Ley 21.660 protege las turberas como reservas estratégicas para el clima, el agua y la biodiversidad. Prohíbe extraer turba en todo el país y solo permite cosechar el musgo Sphagnum magellanicum con un plan de manejo aprobado por el Servicio Agrícola y Ganadero, con informe favorable del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, que es además el encargado de fiscalizar.

La distinción importa: la ley no prohíbe el musgo, prohíbe sacar la turba, que tarda muchísimo en formarse.

Cómo mirarlas sin dañarlas

  • Por el sendero o la pasarela, siempre. Las pisadas compactan la turba, y las huellas tardan en cerrarse.
  • No sacar musgo, ni siquiera un puñado: su cosecha está regulada por ley.
  • Nada de fuego ni colillas. La turba seca arde, y un incendio de turba puede avanzar bajo la superficie.
  • No publicar la ubicación exacta de una turbera poco visitada. Para un lugar frágil, la mejor protección es que no se llene de gente.

Revisado el

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