Por Equipo VivePatagoniaRedacción del portal
La Cueva del Milodón aparece en casi todos los itinerarios hacia Torres del Paine, casi siempre con alguna leyenda al lado. La historia documentada es mejor.
Tres cuevas y una silla
El Monumento Natural Cueva del Milodón está a 25 kilómetros al norte de Puerto Natales, en el cerro Benítez. Tiene 189,5 hectáreas, lo administra CONAF y reúne tres cuevas —la del Milodón, la del Medio y la Chica—, varios aleros y un conjunto rocoso conocido como la Silla del Diablo. Las cuevas y la Silla del Diablo son Monumento Histórico desde 1968, y el área es Monumento Natural desde 1993.
La cueva mayor mide unos 200 metros de profundidad y unos 30 de alto. No la excavó el mar, como se repite a menudo: la formó el oleaje de un lago que quedó al pie del hielo cuando los glaciares, que hace unos 20.000 años cubrían la zona, empezaron a retirarse.
El milodón
El Mylodon darwinii era un perezoso terrestre de hasta dos metros y medio de alto y de entre una y dos toneladas. Las dataciones de sus restos en la cueva van de unos 13.500 a unos 10.200 años de radiocarbono antes del presente, en una época en que los glaciares volvieron a avanzar, y no muestran rastros de actividad humana. Los investigadores que las publicaron plantean incluso que el animal podría haber usado la cueva para hibernar.
CONAF menciona también restos de otros animales extintos, como un caballo enano y un gran guanaco, y un estudio describe la cueva como coto de caza de la pantera patagónica. En el monumento hay además evidencias de ocupación humana muy antigua, en la Cueva del Medio y en los aleros cercanos.
Quién la encontró
Alrededor de 1895, el colono Hermann Eberhard encontró en la zona un trozo de piel con pelo y osteodermos, las pequeñas placas de hueso que el animal tenía bajo la piel. Otto Nordenskjöld visitó la cueva en 1896 y 1897, y en 1899 Rodolfo Hauthal, del Museo de La Plata, halló otra piel, huesos y restos de garras. La piel de Eberhard terminó en Londres, en el Museo de Historia Natural; la de Hauthal quedó en La Plata.
Encontrar piel con pelo de un animal extinto hace miles de años hizo pensar a algunos naturalistas de la época que el milodón podía seguir vivo. No era así: lo que hubo fue una cueva seca y fría que conservó sus restos de manera excepcional.
La cueva y Bruce Chatwin
La fama internacional llegó con «En la Patagonia», el libro de viajes que Bruce Chatwin publicó en 1977. Chatwin cuenta que de niño vio en la vitrina de su abuela un trozo de piel que le había enviado un primo de ella, el marino Charles Milward, y que el libro nació de seguir ese recuerdo hasta esta cueva.
Es un gran libro y no es un documento histórico: la literatura científica atribuye el primer hallazgo a Eberhard. Milward, por cierto, está enterrado en el cementerio de Punta Arenas.
Para visitarla
- Queda a 25 kilómetros al norte de Puerto Natales, camino a Torres del Paine.
- Las reglas son las de CONAF: nada de fuego, mascotas ni drones, siempre por el sendero y sin alimentar a la fauna.
- En el entorno se han registrado zorros, quiques, chingues y pumas, y aves como el carancho, el águila y el cóndor. Verlos depende de la suerte.
Revisado el
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