Por Equipo VivePatagoniaRedacción del portal
Ver un animal salvaje de cerca es una de las cosas que uno se lleva de la Patagonia. Que se pueda seguir viendo dentro de veinte años depende de detalles bastante chicos: no acercarse más de la cuenta, no dejar comida, no salirse del sendero.
Acá van cinco lugares donde eso está bien resuelto, con la temporada de cada uno.
1. Isla Magdalena: pingüinos de Magallanes
A 35 km de Punta Arenas, en medio del estrecho. La colonia superaba los cien mil ejemplares a comienzos de los años 2000 y desde entonces disminuyó mucho: CONAF estimó unas 7.000 parejas en 2025. El recorrido es por un sendero marcado con cuerdas que pasa entre los nidos. Los pingüinos cruzan por delante sin inmutarse.
Cuándo: de octubre a marzo. Fuera de esos meses los pingüinos están en el mar y la navegación no opera.
La regla: no salirse de la cuerda y no tocar. Los nidos están a los costados del sendero y un huevo pisado es un pingüino menos.
2. Parque Pingüino Rey, Tierra del Fuego: la colonia que no debería existir
En Bahía Inútil, a 105 km de Porvenir, vive la única colonia de pingüino rey de Chile. Se instaló ahí en 2010.
La visita es desde escondites de madera, a distancia y en silencio. Esa distancia es literalmente la razón por la que la colonia sigue ahí: es una población chica y frágil, y la presión humana es lo que la haría irse.
Cuándo: de octubre a mayo; en invierno el parque cierra.
3. Reserva Nacional Coyhaique y el valle del Simpson: huemules y cóndores
El huemul es el ciervo del sur, está en el escudo de Chile y es una especie en peligro de extinción. Verlo es cuestión de suerte, pero los sectores de Aysén son de los pocos donde ocurre.
El cóndor, en cambio, es casi seguro: en los cortados del valle del río Simpson planean a media mañana cuando empiezan las térmicas.
Cuándo: todo el año. Temprano en la mañana es mejor.
4. Torres del Paine: guanacos y pumas
Los guanacos están por todas partes y en noviembre nacen los chulengos. Donde hay guanacos hay pumas, y el Paine es hoy uno de los mejores lugares del mundo para verlos —siempre con guía, siempre desde el vehículo o a distancia.
Cuándo: los guanacos, todo el año; los nacimientos, en noviembre y diciembre. Los pumas son más activos al amanecer y al atardecer.
La regla que más se rompe: bajarse del auto para fotografiar. Un puma acostumbrado a la gente es un puma que termina mal.
5. Canal Beagle y los fiordos: lobos marinos, delfines y ballenas
Desde Puerto Williams y desde las navegaciones por los canales se ven lobos marinos, cormoranes y delfines australes. En el estrecho pasan ballenas jorobadas y en el golfo Corcovado, más al norte, ballenas azules, entre diciembre y abril.
La regla: las embarcaciones tienen distancias mínimas obligatorias a los cetáceos. Un operador que las respeta a veces devuelve un avistamiento más lejano; ese es el operador correcto.
Lo que vale para los cinco
Llevarse la basura, no alimentar a ningún animal —ni a los zorros que se acercan en los estacionamientos, que es donde más pasa—, mantener la distancia que pida la señalización y aceptar que a veces no se ve nada. Un animal salvaje no está ahí para cumplir con la visita.
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