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El viento del sur: manual de uso

En Magallanes el viento no es un fenómeno del clima, es una condición permanente. Cambia los planes, cancela ferries y decide qué ropa sirve. Vale la pena entenderlo antes de pelearse con él.

Por Equipo VivePatagoniaRedacción del portal

Hay ciudades donde el viento es noticia. En Punta Arenas es el fondo sobre el que ocurre todo lo demás.

La razón es geográfica: entre los 40 y los 55 grados de latitud sur no hay casi tierra que frene la circulación de aire del hemisferio, así que los vientos del oeste dan la vuelta al planeta sin obstáculo y llegan a la Patagonia con toda la velocidad acumulada. Los marinos los llamaron los cuarenta rugientes y los cincuenta furiosos, y no era una metáfora.

Qué significa en la práctica

Rachas de 100 km/h no son excepcionales. Entre la primavera y el verano —la temporada de más viento— se registran con regularidad. En el centro de Punta Arenas hay cuerdas tendidas entre postes en algunas esquinas: están ahí para que la gente se afirme al cruzar.

Eso cambia cosas concretas:

  • Los ferries se suspenden. El cruce a Porvenir, el más expuesto, se suspende cada vez que hay temporal. No es mala suerte: es parte del plan, y por eso ningún itinerario que cruce el estrecho debería tener un vuelo justo al día siguiente.
  • Los senderos se cierran. En Torres del Paine, cuando el viento supera cierto umbral, la administración cierra los pasos expuestos. Discutirlo no sirve y arriesgarse tampoco: hay caídas todos los años.
  • La puerta del auto. Abrirla a favor del viento la arranca. Se abre sujetándola, siempre.

Cómo se viste uno

La regla del sur son tres capas: una primera capa térmica pegada al cuerpo, un polar en medio y un cortaviento impermeable arriba. La capa de afuera importa más por el viento que por la lluvia: a 12 °C con 80 km/h de viento la sensación térmica cae varios grados.

Gorro y guantes, incluso en enero, si el plan incluye navegar o subir a un mirador. Y lentes de sol, que a esta latitud sirven tanto contra la radiación como contra el polvo que levanta el viento en los caminos de ripio.

Lo que no sirve: un paraguas. Duran unos quince segundos y la gente del lugar te va a mirar.

Cuándo pega menos

El verano trae vientos fuertes pero más estables; el invierno los trae menos frecuentes pero con temporales más bruscos. Los meses más calmos suelen ser mayo y junio, que son también los más fríos y oscuros.

En Aysén la historia es distinta: la cordillera frena bastante, y Coyhaique es notoriamente más resguardada que Punta Arenas. El viento fuerte en Aysén aparece en los valles abiertos y sobre los lagos, no en la ciudad.

Lo que nadie te dice

Al tercer día deja de molestar. Se vuelve parte de estar ahí, como el sonido del mar en la costa. Y en los días raros en que para —porque para— el silencio es tan poco habitual que la gente lo comenta.

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