Coyhaique cabe en un fin de semana largo y no se siente apurado, porque casi todo lo que vale la pena está dentro de una hora y media de camino. Este recorrido supone que llegas en avión a Balmaceda y arriendas un auto ahí mismo: con bus se puede, pero el Cerro Castillo obliga a madrugar.
Sirve todo el año. En invierno hay menos horas de luz y el camino al Castillo puede amanecer con hielo, así que conviene salir después de las nueve.
