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Guía del viajeroViajar con cuidado

Cómo recorrer la Patagonia sin dejarla peor de como estaba

Por qué importa más acá

En la Patagonia todo crece despacio. Una lenga tarda décadas en llegar a la altura de una persona, y un bosque quemado no se recupera en una vida humana. Los incendios de 2005 y 2011-2012 en Torres del Paine —los dos provocados por visitantes— arrasaron decenas de miles de hectáreas que todavía se ven negras desde el sendero.

Eso es lo que hay detrás de reglas que en otra parte parecerían exageradas.

Fuego: la regla que no se negocia

No se hace fuego fuera de las zonas habilitadas. Nunca, en ninguna condición. Esto incluye cocinillas fuera de los sectores autorizados, velas, y por supuesto cigarrillos en el sendero.

En los parques nacionales el fuego está prohibido salvo en los lugares señalizados de los campings concesionados. Un guardaparque que vea humo tiene la obligación de desalojar.

Lo que entra, sale

No hay recolección de basura en la ruta ni en los senderos. Todo lo que uno lleva vuelve con uno: envoltorios, colillas, restos de comida, papel higiénico.

  • Llevar una bolsa para la basura propia desde el primer día.
  • Las cáscaras de fruta también se llevan: no son «biodegradables» a esta temperatura, quedan meses.
  • Si hay baño, se usa el baño. Si no lo hay, se entierra a veinte centímetros y lejos del agua, y el papel se guarda.

Con los animales, distancia

La fauna de aquí no está acostumbrada a la gente y una molestia repetida le cuesta la temporada de cría.

  • Los pingüinos se miran desde el sendero. En Isla Magdalena y en el Parque Pingüino Rey hay distancias mínimas obligatorias y están puestas por una razón.
  • Nada de drones sobre colonias de aves ni sobre guanacos.
  • No se alimenta a ningún animal, ni al zorro que se acerca al estacionamiento. Un zorro que aprende a pedir comida termina atropellado.
  • Si un animal cambia lo que estaba haciendo por la presencia de uno, uno ya está demasiado cerca.

Agua y jabón

Los ríos y lagos son la fuente de agua de todo lo que está río abajo, incluidos los pueblos.

  • Lavar loza y lavarse a sesenta metros o más de cualquier curso de agua.
  • El jabón, aunque diga «biodegradable», no se echa al agua: se usa lejos y se deja filtrar en la tierra.

En el sendero

  • Por la huella marcada, aunque esté con barro. Rodear el barro es lo que convierte un sendero en cinco senderos paralelos y mata la vegetación de los bordes.
  • No se hacen apilamientos de piedras nuevos: confunden a quien viene detrás.
  • Nada se lleva de recuerdo. Ni una piedra, ni una flor, ni un pedazo de hielo del glaciar.

Dónde queda el dinero

Esta es la parte que un directorio como este puede cambiar de verdad. Un viaje deja plata en el lugar o no la deja, y eso depende de decisiones chicas:

  • Comer donde cocina gente del lugar, en vez de la cadena que está en todas las ciudades.
  • Contratar guías y operadores locales. Además saben cosas que no están en internet.
  • Comprar artesanía a quien la hace —la cestería yagán de Villa Ukika, el tejido de Coyhaique— y no la réplica importada.
  • Alojarse en hostales y hoteles de la zona.

Todos los comercios de este portal son de las seis ciudades. No hay cadenas.

El Sello S

Sernatur entrega la Distinción de Turismo Sustentable, el «Sello S», a alojamientos, tour operadores y agencias que cumplen criterios ambientales, socioculturales y económicos verificados por un certificador externo. Es voluntario y cuesta plata obtenerlo, así que tenerlo dice algo real.

La lista de establecimientos distinguidos está en el portal de servicios turísticos de Sernatur.

Turismo accesible

Viajar con cuidado también es que el viaje sea posible para más gente. En Chile existe el Sello de Turismo Accesible, y varios museos, centros de visitantes y navegaciones de la zona están adaptados.

Lo honesto es decir que la cobertura es despareja y que conviene preguntar antes de reservar, con la necesidad concreta por escrito. Los teléfonos de cada comercio están en su ficha.

La huella del viaje

Llegar hasta acá gasta combustible y eso no tiene vuelta. Lo que sí se puede:

  • Quedarse más días en menos lugares, en vez de un vuelo interno cada dos noches.
  • Compartir traslados y usar el bus donde haya bus.
  • Llevar botella propia: el agua de la llave es potable en las seis ciudades y no hace falta comprar una botella plástica por día.

Revisado el . Las reglas de entrada, los horarios y las frecuencias cambian: cuando algo dependa de tu caso, confírmalo en la fuente oficial que se enlaza en el texto.